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Salud

 

Por: Diana Herrera Rusinque
Fotos:Istock Photo

 

 

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Los padres, especialmente los primerizos, ven constantes señales de alerta en la salud de su bebé. Para ellos un simple estornudo es síntoma de una neumonía y un sencillo sarpullido es clara señal de un sarampión. Los pediatras señalan cinco ‘problemas’ frecuentes en la salud del bebé que pueden ser controlados en casa, sin necesidad de ir a la sala de emergencias.
“Mi hijo pierde peso. ¡No lo alimento bien!”
Antes de que corra a la sala de emergencias a pedir que le pongan suero al bebé, usted debe saber que todos los recién nacidos pierden aproximadamente el 10 % de su peso durante sus primeros días de vida. Esto se debe a que quedan tan cansados después del parto, que su prioridad es dormir y no comer. Es más: su cuerpo naturalmente elimina algunos de los líquidos con los cuales nació, lo cual es completamente normal. Si presta atención, verá que a las dos semanas de nacido el pequeño habrá recuperado el peso perdido. De no ser así, su pediatra le puede sugerir alguna estrategia, como complementar la leche materna con biberón.
“Mi hijo tiene una erupción en la piel. ¡Tiene sarampión o varicela!”
Calma. Las pequeñas erupciones en la piel de los recién nacidos son frecuentes y por lo general ocasionadas cuando el estrógeno de la madre aún circula por su cuerpo. El organismo del nene se encargará de eliminarlo por su propia cuenta. Lo mismo ocurre con esos puntitos blancos que aparecen en la cara, originados por glándulas de grasa. También es normal ver que la piel del pequeño se pele alrededor de las cejas, en el cuello o detrás de las orejas, lo cual es ocasionado por una dermatitis seborreica. Aquí no es necesario ningún tratamiento especial: tan sólo bañarlo con un jabón hipoalergénico. Ahora que si el problema de piel está acompañado de fiebre, entonces sí debe consultar a su médico.
“Mi hijo vomitó después de alimentarlo. ¡Nació con una gastritis temprana!”

Por favor, no piense en pedir una endoscopia para el bebé. Estos pequeños vómitos son normales y se deben a que el músculo que cierra y abre el estómago de su hijo recién nacido aún no está completamente desarrollado, permitiendo así que un poco de leche regrese justo por el camino por donde entró. Usted puede ayudar a evitar que se presente esta situación. Si alimenta al bebé con biberón, colóquelo en una posición semi-erguida, con el fin de garantizar que el chupo esté siempre lleno de leche y no de aire. Esto impedirá los reflujos. También funciona el tener al bebé

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